Me he preguntado al fin
cómo es posible
que todas estas horas que me paso sin ti
estén también llenas de ti
Tomás Segovia
Marzo 22, 2012
Mi niña:
Hoy se cumplen dos años de la última vez que estuvimos juntos, aquella tarde cuando saliste de la guardería alzando tus bracitos que se habían convertido en alas, porque eras una hermosa abejita recibiendo la nueva estación.
Dos años.
Ausencia. Presencia. Llevo ambas en cada parte de mi amor… y me duelen mientras busco esa primavera que nos arrebató mamá dominada por el rencor.
¿Cómo empezó todo? ¿Qué fue lo que pasó? Pero sobre todo: ¿por qué?
No estoy seguro.
Pero sus consecuencias me han llevado a tomar la decisión de compartir contigo y con otras personas –mujeres y hombres por igual– lo que vaya aprendiendo en el camino, aunque sea de una manera modesta.
Tal vez mi experiencia pueda ayudarles si están pasando por una situación similar, como a mí me ayudó el saber que no estoy solo, cuando di con otra personas que también lo sufren.
A través de ellos, por ejemplo, supe acerca del Síndrome de Alienación Parental (SAP), ese proceso por el cual una mamá o papá trata de separar a sus hij@s del otro papá o mamá, poniéndolos en contra de él o ella.
Pero aún me falta muchísimo por aprender.
Y mi motivación para seguir adelante es que un día encuentres esto y entonces me encuentres.
Hoy comienzo esta bitácora en el aniversario de aquel inicio de primavera, para invocarla, para recuperarla: para estar juntos de nuevo.
Te ama,
Papá